viernes, 23 de julio de 2010

Comentario

“LA CARCEL, Instrumento de un sistema falaz. Un Intento Humanizante”
por Víctor Hugo Mamaní Gareca
Buenos Aires, Grupo Editorial Lumen, 2006. 200 pag.


“...criar a un animal al que le sea lícito hacer promesas...”
F. Nietszche La Genealogía de la Moral


Lejos de ser un tratado sobre la pena privativa de la libertad, ni mucho menos ingresar en el debate teórico sobre sus fines y justificaciones, Víctor Hugo Mamaní Gareca (Oficial del Servicio Penitenciario Jujeño, Técnico Superior en Ciencias Penales y Licenciado en Trabajo Social), se ocupa en éste, su primer libro, de relatar una experiencia renovadora de las técnicas de abordaje penitenciario, proponiendo al mismo tiempo un giro hacia la humanización de las cárceles.
El enfoque de Mamaní parte del postulado paradojal de la “resocialización” o “readaptación social” del interno a través del castigo y la segregación; oxímoron con el que buena parte de los teóricos de la pena, y hasta nuestra legislación vigente, explica la potestad estatal de encarcelar personas. Si bien el autor, como adelantáramos en el inicio, no ingresa en la discusión de estos postulados, deja abiertos una serie de agudos interrogantes que ponen en cuestión la legitimidad habitual y el consenso sobre qué entendemos por Institución Carcelaria.
Se ocupa en cambio el autor de relatar su experiencia de tres años (octubre de 1995 – octubre 1998), al frente del Pabellón Nº 5, de la Unidad Penitenciaria Nº 1 del Servicio Penitenciario de Jujuy. Un proyecto de gestión humanitaria de la prisión, una serie de prácticas y técnicas destinadas a que los efectos despersonalizantes y de desocialización que provoca el encierro se vean de algún modo minimizados.
Tratar a las personas privadas de la libertad como lo que son, como personas; escucharlos, dialogar, intentar solucionar los problemas que los afectan y que dificultan la convivencia armónica dentro de la cárcel, lograr que la palabra y el respeto entre todos reemplacen la indiferencia y los garrotes, tal es el simple recurso que el autor postula como novedoso modelo de gestión.
Las diferentes fases del desarrollo del proyecto, los obstáculos y resistencias que desde diferentes ámbitos debieron ser superados, las etapas del abordaje y el marco teórico del que se nutrió la experiencia son expuestos de un modo minucioso y pormenorizado, con múltiples referencias y ejemplos relativos a la modalidad de gestión implementada.
Una serie de testimonios anónimos de personas privadas de libertad que vivenciaron las “novedosas” prácticas postuladas por Mamaní cierran el texto a modo de demostración de lo que la humanización de las prácticas penitenciarias es capaz de lograr.
Convertir a ese instrumento del dolor que llamamos cárceles en un ámbito en el que la vida pueda ser vivida con dignidad es el objetivo de Mamaní en este trabajo; convencer y convertir a sus colegas penitenciarios a este proyecto –que naturalmente, por romper con las prácticas de violencia burocratizada dentro de la prisión, genera más resistencias que adhesiones– es quizás el objetivo central del libro. Y seguramente es también el motivo por el cual este texto “menor”, “poco ambicioso” en su contenido teórico, quizás “ingenuo” en su construcción, se convierte en una obra necesaria, y hasta indispensable para entender muchas de las cosas que suceden en la Argentina del 2006, con una superpoblación de internos y con una crisis profunda en ese sentido.
Nuestras cárceles, la vida a la que sometemos a las personas privadas de libertad, deberían avergonzarnos, porque muestran la peor cara de lo que somos, porque nos exponen a nuestra malsana satisfacción y regodeo por el dolor ajeno; por eso quizás las mantenemos bien ocultas tras inmensos muros ciegos, lejanas de las ciudades y de la vista del ciudadano común.
Un proyecto como el de Mamaní y su grupo de trabajo debe, si no llenarnos de orgullo, al menos hacernos sentir reconfortados y reflexivos.

* * *

1 comentario:

  1. Estimada Valeria
    Lei con mucha atención tu comentario, reconozco la sorpresa y es realmente alentador leer estas opiniones sobre el trabajo realizado.Quedo a tu disposición por cualquier intercambio.
    Muchas Gracias. Un abrazo desde Jujuy

    Victor Hugo Mamaní Gareca

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