martes, 27 de julio de 2010

Yo, Poncio Pilato. El Complot de la Traición.

de Armando Alonso Piñeiro. Buenos Aires, Editorial Dunken, 2006.


La Editorial Dunken emprende en esta oportunidad la difusión de un excelente trabajo, producto de la labor de más de 40 años de investigación de este renombrado historiador argentino, Armando Alonso Piñeiro, con una extensa bibliografía en su haber, galardonado con 140 distinciones de los cuatro continentes, en sus 80 viajes se ha interiorizado en los archivos históricos de Washington, Nueva York, Londres, Bonn, Estocolmo, Madrid, Sevilla, Cartagena de Indias, el Vaticano, entre otros sitios.

Evidentemente en la literatura histórica y religiosa nunca se ha publicado un libro semejante, que presenta una visión totalmente diferente a la conocida durante dos mil años sobre Poncio Pilato. Además aporta al lector una visión de la historia del cristianismo que redescubre, de manera novedosa, al gobernador de Judea y representante del César.

El autor hace ya más de medio siglo comenzó la publicación de libros donde la idea de Dios y la personalidad de Jesús fueron parte de sus primordiales inquietudes intelectuales. Además de Jesucristo, el personaje que siempre despertó su peculiar curiosidad fue Poncio Pilato, cuya presunta culpabilidad en la muerte de Jesús queda como incomprensible ante el hecho de que haya sido canonizado por dos iglesias cristianas : la ortodoxa y la etíope.

Para la realización de esta producción el autor se ha mantenido rigurosamente fiel a la documentación histórica así como también a las fuentes canónicas y los llamados evangelios apócrifos. Su profesión de fe católica no resulta irreconciliable con el razonamiento del historiador, y tal vez esta es la idea más atractiva del libro, que mantiene al lector atento y activo hasta el final de su lectura.

Durante el desarrollo, Armando Alonso Piñeiro trata de adentrarse en la psicología de este personaje histórico controvertido, despliega una descripción muy diferente del malvado al que estamos acostumbrados en la emblemática cinematográfica estadounidense (siempre vemos como el bueno es valiente, y el malvado es cobarde), y aporta la visión del cono de sombra: un hombre débil, deseoso –en algún sentido– de hacer el bien, accesible a las ideas de justicia, pero extremadamente temeroso con la posibilidad de una denuncia ante las autoridades Romanas.

Quedan expuestas las cualidades del lado del bien: hacer el bien implica, casi siempre, mucho más esfuerzo que hacer el mal, y de esto mismo resulta ser un ejemplo clarísimo este personaje histórico.

Las confusiones, tribulación, remordimiento, estremecimiento y posterior comprensión de los hechos son expresadas en sus memorias, expone los sentimientos y pensamientos trasluciendo la verdadera dimensión de su tragedia personal y acentuando su falta de responsabilidad en la crucifixión de Cristo, aduciendo las presiones de muchos sectores. El autor nos recuerda que los hebreos no tenían la facultad de ordenar ejecuciones, y que la tarea recaía totalmente sobre su persona y -a pesar de sus reiteradas solicitudes de piedad al pueblo-, éste mismo pidió insistentemente la pena de muerte. Una copia textual de la sentencia dada por Poncio Pilato es presentada por el autor, y nos muestra la desesperada autodefensa confesada sobre lo sucedido y los verdaderos sentimientos de este hombre al fin y al cabo débil y atribulado.

El autor elige acertadamente la narración en primera persona con el extremo cuidado en la utilización de las fuentes y la autenticidad del trasfondo histórico de ese momento. Acorde a su rigurosidad científica, presenta también un prolijo recuento documental y una clara explicación del plano geográfico y político de la época. Aparecen las cartas al Emperador Tiberio descubiertas siglos después, así como también el autor se sirve de fuentes evangélicas y documentos imperiales.

Los capítulos de este apasionante libro nos muestran a Poncio Pilato (nacido Pontius Pilatos) desde su infancia, sus encuentros con Jesús, con Juan el Bautista, y también recoge anécdotas, costumbres y episodios de la infancia y vida cotidiana del propio Jesús. Sus constantes referencias a Jesús, la descripción de su personalidad, su predicación y su obra hacen que el lector redefina aún más su adoración y amor hacia el hijo de Dios en la Tierra, incluso desde sus actitudes más humanas:“La luz que rodeaba a Jesús parecía redoblar el furor de sus ciegos enemigos.”

La última parte de este volumen es el resultado de más de cuarenta años de estudio del autor sobre investigaciones científicas realizadas en el descubrimiento del misterioso sudario que envolvió a Jesús al ser bajado de la Cruz, pudiendo reunir una selección considerable de antecedentes históricos, científicos y religiosos sobre la preciosa reliquia. Asimismo, se explican los resultados de los análisis científicos desde 1898, cuando fue fotografiada por vez primera, que acuerdan con precisiones médicas, químicas, biológicas, y anatómicas lo cual representa un apasionante desafío para la crítica historiográfica y científica.

Multitudes de pruebas que intentan revelar la naturaleza de la figura tridimensional grabada en el tejido que fue impresa por “un estallido de milisegundos de energía radiante emanada del cuerpo que se produjo en el preciso momento de la resurrección” explicación que invita a comprender la capacidad de derribar la enorme y pesada piedra que cerraba el sepulcro. Estas como tantas de las fascinantes teorías siempre convergen en el examen especializado de la Santa Síndole (Es un término que se utiliza para referirse a la Santa Sábana que cubrió a Cristo después de su muerte y donde curiosamente queda plasmada la imagen de él hasta la actualidad.)

El autor también se ocupa de cada uno de los detalles del drama cristiano, más precisamente en la figura de José, uno de los personajes para él más interesantes. Este hombre culto, rico perteneciente al tribunal de Sanedrín (el Sanedrín es el consejo general judío que finalmente condenó a Jesús) se presentó ante Pilato pidiéndole el cuerpo de Jesús para bajarlo a cuestas, envolverlo en la sábana y colocarlo en el sepulcro, confesando en sus actos el heroísmo de ser partidario del crucificado mientras los apóstoles y amigos del Señor se encontraban desalentados y fugitivos.
Aparecen también lo aportes científicos y médicos de las verdaderas causas físicas de la muerte y del sudor de sangre de Jesús en el monte Getsemaní, demostrando la pasión de este historiador por el conocimiento de la verdad y la realidad científica de los hechos.
En estos momentos de tribulaciones, desaliento, confusiones, incertidumbres en la humanidad, esta obra nos permite revivir los momentos cruciales que nos introdujeron en la gran comunidad cristiana, confirmar nuestra fe incluso invitando a emprender este gran desafío a aquellos que necesitan ver para creer.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario